La Unión Europea (UE) ha redoblado la presión sobre Washington para que la reducción de aranceles a los vehículos europeos no solo se concrete hacia adelante, sino que tenga carácter retroactivo desde el 1 de agosto de 2025.
Actualmente, los automóviles y repuestos procedentes del bloque comunitario enfrentan un gravamen del 27,5 % al ingresar en el mercado estadounidense. Bajo el nuevo acuerdo marco anunciado en julio, ese impuesto se recortaría al 15 %, lo que representaría un alivio considerable para la industria automotriz europea, particularmente en un momento marcado por la transición hacia la electrificación y la necesidad de mantener márgenes de competitividad global.
Condiciones del acuerdo
La propuesta europea, sin embargo, no llega sin compromisos. Bruselas deberá presentar, antes de finalizar agosto, un proyecto legislativo que contemple la reducción de aranceles sobre productos industriales, agrícolas y pesqueros de origen estadounidense. Se trata de un equilibrio comercial que busca satisfacer a ambos lados del Atlántico, aunque no todos los sectores europeos ven con buenos ojos abrir sus mercados a productos norteamericanos.
Impacto en la industria
De concretarse, esta reducción retroactiva podría traducirse en millones de euros en ahorros para fabricantes como Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz y Stellantis, que hoy deben asumir costos adicionales para mantener sus ventas en Estados Unidos.
Además, la medida llegaría en un contexto de alta competencia, donde los fabricantes europeos enfrentan el avance de marcas asiáticas, el auge de los vehículos eléctricos estadounidenses y la presión de cumplir con normativas ambientales cada vez más estrictas en sus propios mercados.
Una negociación estratégica
El debate trasciende lo estrictamente comercial. Para Bruselas, lograr esta retroactividad es una señal de fortaleza y cohesión en la defensa de la industria europea. Para Washington, en cambio, el desafío está en equilibrar su política proteccionista con la necesidad de mantener relaciones estables con uno de sus socios estratégicos más importantes.
En los próximos días, la Comisión Europea presentará la propuesta legislativa y, de ser aprobada, podría marcar un hito en las relaciones transatlánticas en materia de comercio automotriz, aliviando tensiones en un sector que representa millones de empleos y una parte vital de la economía tanto en Europa como en Estados Unidos.






